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Otoño
Yo amo el otoño, las tardes doradas,
el aire liviano, las voces lejanas
de niños que juegan, y ríen y cantan,
y los pasos lentos de abuelos y nietos,
recorriendo el parque, pisando la grava.
Me atrapa el otoño... y las nubes blancas
que cruzan el cielo, ingrávidas, raudas,
formando arreboles de rosa y topacio,
crepúsculos rojos de tintes violáceos
con leves matices de azules nostalgias.
Y están desde luego los otoños velados
de la lluvia menuda y encapotado cielo
claroscuro de grises, atizando recuerdos
en el fuego perenne de los viejos anhelos,
anaqueles del alma, donde se guardan sueños.
Me seduce el otoño de las citas inciertas
del vendrá o no vendrá, angustiando la espera
observando la calle, horadando vidrieras.
Y el instante esperado que diluye la ausencia,
y el café compartido cuando a mi lado llegas.
Eduardo Iuillerat
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